Arequipa, la mágica ciudad blanca de Perú


La ante última parada de nuestro viaje, la elegimos para no hacer un viaje tan largo desde Puno a Cusco. Ya habíamos hecho el camino de la Ruta del Sol a la ida, teníamos un ar de días aún y no queríamos quedarnos en Puno y ya contábamos con los dos últimos días en Cusco. Casi de casualidad y sin saber exactamente con que nos íbamos a encontrar, vimos Arequipa en el mapa, con aeropuerto y con micros turísticos desde Puno. Todo cerraba y solo eran dos noches. Así que ya agregada a nuestro itinerario, con hospedaje y traslados, allá fuimos sin más plan que descansar después de lo que seguro iba a ser (y fue) un viaje hermoso pero agotador.

Arequipa nos sorprendió y nos enamoró ni bien empezamos a caminar su callecitas. Muy distinta a todo lo que veníamos viendo, es una ciudad grande, capital de la región en la época colonial y actual capital jurídica de Perú, no hay edificios altos ni modernos; sino mucha historia y construcciones coloniales por todos lados hechas con sillar, piedra blanca de origen volcánico que le da el nombre de ciudad blanca (aunque hay también otra historia que dice que el nombre se debe a la gran cantidad de "blancos" que habitaron la zona). Rodeada de tres volcanes que se pueden ver casi de todos lados: Misti, dormido; pero activo y con la forma perfecta(5,820 metros de altura), el volcán Chachani (6.075 metros), el volcán Pichu Pichu (5.664m); los tres pueden escalarse.

Al instante nos dimos cuenta que dos noches iba a ser muy poco para disfrutar de esta ciudad, así que llegamos y mientras nos acomodamos en el hotel buscamos un Free Walking Tour para tener un pantallazo general y conocer los puntos más importantes.

El Free Tour Downtown Arequipa no nos decepcionó: la ciudad es en sí misma un museo a cielo abierto y este tour nos permitió hacer un resumen muy bueno: la imponente y hermosa Plaza de Armas, lugar ideal para sentarse un rato y ver la vida pasar, rodeada de edificios coloniales blancos magníficos con arcos por todos sus costados y la increíble Catedral de Arequipa o Basílica de Santa María, donde podemos encontrar un fantástico órgano belga y un diablo sosteniendo el púlpito, escultura de madera hecha en Francia y traída a Arequipa en partes y con manual de armado (que se perdió)en 1879; el Convento de Santa Catalina, se trata de una mini ciudad dentro de Arequipa, donde vivían las monjas criollas con sus criadas, aisladas por los muros hasta 1970. Luego el convento fue abierto al turismo por falta de presupuesto y visitarlo va más allá de lo religioso: cada callecita tiene un color correspondiente a una región y flores por todos lados. Recorrimos distintos barrios, pasamos por algunos de los muchos museos, entre ellos donde se encuentra la momia Juanita, el Museo de Santuarios Andinos, conocimos Mundo Alpaca, ya que, como todos los lugares visitados, Arequipa tiene grandes tejidos y trabajos de la lana, entre ellas la de la Alpaca, el Convento de la Compañia de Jesús con sus columnas talladas y sus vistas, su iglesia con pinturas de antaño donde se mezcla lo español y lo incaico y sus cafecitos y restaurants. El tour terminó cuando caía el sol, así que disfrutamos un rato más de la ciudad con todas sus luces encendidas y pasamos por el Burguer King, no a comer sino a ver, a través del piso transparente que tuvieron que poner, restos arquitectónicos descubiertos cuanto construían. Cenamos en uno de los tantísimos restaurants que se encuentran sobre los arcos que rodean la Plaza con ella como vista privilegiada y la luna llena que nos regaló Arequipa, como si algo mas hiciera falta.

Al día siguiente contratamos en el hotel un Bus turístico, para conocer los alrededores. Desde Arequipa la excursión más conocida es la del Cañón del Colca con sus termas y el avistaje del Vuelo del Cóndor; pero son excursiones de día entero y no teníamos ese tiempo, por eso elegimos este bus. Nos llevo, cruzando el río Chili (o Quilca) por el Puente Bolognesi (del siglo XVII) hasta el distrito de Yanahuara, donde las vistas del Misti desde los arcos es fantástica, así como la iglesia con su cruz verde exterior para aquellos no bautizados que no podían ingresar a la parroquia. Bajamos también en el Mirador de Carmen Alto, con vistas increíbles de los volcanes y la campiña arequipeña y un local de productos regionales que nos dieron a degustar. Finalmente, conocimos la mansión del fundador de Arequipa, casona colonial, ahora convertida en museo, que alberga reliquias importantes de la historia de la ciudad además de ser una muestra de la vida en aquellos siglos.

Al regresar a la ciudad luego de este tour de medio día, no podíamos dejar de probar la comida de una picantería: como todo Perú, Arequipa pica en punta a nivel gastronómico, y las picanterías, cuyo origen se remonta a los locales de expendió de bebidas en época colonial, sobre todo de chicha de maíz, que luego agregaron comidas y pasaron de generación en generación hasta el día de hoy, son el lugar ideal para probarla. Así que fuimos a una de las tantas que nos recomendaros: Victoria, picandería democrática, donde al no poder decidir que pedir, optamos por compartir Arequipa en 8 territorios, 8 platos típicos y claro, acompañarlos de chicha de maíz. Para bajar todo lo que comimos, dejamos las fotos y el menú para que sepan que es cada cosa, fuimos a caminar las callecitas de nuevo, ya que al otro día partíamos con vuelo interno de LAN a nuestra última noche en Cusco y en Perú.


Terminamos, como no podía ser de otro modo en el Museo del Pisco, donde probamos algunos tragos con base de Pisco exquisitos!!! Sentados en la barra para ver bien de cerca las preparación es, una gran forma de cerrar nuestro paso por la inigualable Ciudad Blanca.


***Para este o cualquier destino, no dudes en consultarnos

morellaviajesrock@hotmail.com***



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José Cubas 3460

Capital Federal, Bs. As.

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